16 sept. 2016

Sobre crecer con "el mejor abuelo del mundo"

Porque si eres de esos que pueden afirmar haber tenido al "mejor abuelo del mundo", es bueno que sepas que eres poseedor de uno de los más grandes tesoros. 


Para algunas personas sus abuelos fueron simplemente una parte agradable de la infancia, algunos fines de semana y fechas especiales celebradas con toda la familia. Para otros, fueron parte de nuestro día a día y fueron los encargados de nuestra crianza mientras mamá y papá trabajaban. Y, en algunos casos, el lazo que llegamos a desarrollar con uno de ellos en particular, termina marcando nuestra existencia para siempre. Acompañaron nuestra infancia de cerca, desde los primeros pasos, hasta las primeras travesuras. En la adolescencia, se convirtieron en los mejores cómplices y consejeros. En la edad adulta, se convirtieron en nuestros más grandes mentores. Ese, ese fue el "mejor abuelo del mundo".
El que nos enseñó a caminar, a correr, a saltar... pero sobretodo, que las caídas hacen parte de la jornada y que ninguna es suficientemente estruendosa como para no levantarnos nuevamente, con más ganas de seguir.
El que nos divirtió con los mejores juegos, pero que también encontró oportunidad para ser maestro de las lecciones que hoy, nos han hecho personas de bien.
El que, a través de sus historias, quiso mostrarnos qué caminos seguir y cuales no. Pero sobretodo, que no importaba la ruta que escogiéramos, siempre podríamos volver a ellos, nuestro "puerto seguro".
El que nos mostró el mundo a través de sus ojos, y sembró en nosotros el deseo de comenzar a verlo a través de los nuestros.
El que nos hacía los mejores dulces para la merienda, pero que siempre dio prioridad a alimentar nuestra alma con el amor más incondicional.
El "mejor abuelo del mundo" es ese que nos enseñó las pequeñas y grandes cosas de la vida, que nutrió nuestra mente con valores y principios, que regó nuestra vida con cariño diario a toneladas. Ese que, incluso desde el cielo, continúa acompañándonos... cada día, cada paso, cada caída.







9 ago. 2016

Sobre los amantes del café

Es fácil comenzar a hablar sobre el café: ¡¿a quien podría NO gustarle?! Pues esos extraños casos existen. Sin embargo, tenemos fe de que los que amamos este manjar de los dioses no solo no estamos solos, sino que somos mayoría y esto es lo que deberías saber sobre los amantes del café:


  1. No es algo que podamos controlar. Lo amamos, y eso es todo. 
  2. Lo más probable es que todos los amantes del café tengan una ''hora del café''. Recuérdala. Si llega esa hora y aún no hemos tenido nuestra dosis, seguramente estemos de muy, muy mal humor. 
  3. Nunca preguntes ¿quieres un café? ... la respuesta es más que obvia: SIEMPRE queremos café. 
  4. Si tenemos esta pasión desmedida, probablemente ya lo consumamos hace algún tiempo, lo que nos hace tolerantes. Difícilmente beber una taza nos quite el sueño así que, si quieres mantenernos despiertos, tendrás que optar por algo más fuerte. 
  5. Cuando alguien te diga que debe beber café porque si no le duele la cabeza, CRÉELE. Es posible y la ciencia lo respalda. 
  6. Es cierto que es un "vicio" y que la cafeína es una especie de droga. Sin embargo, desde que su consumo se mantenga dentro de los límites normales (una o dos tazas al día), este hábito ha demostrado ser incluso beneficioso para la salud. 
  7. El olor a café... ¡Ah! el olor a café (no tenemos que decir nada más al respecto). 


2 ago. 2016

#Citas Fernando Pessoa, genialidad y locura

Difícilmente exista alguien que no se haya identificado alguna vez con las maravillosas frases que nacen de la pluma y genio de autores que han dedicado su vida a la escritura. Muchos son los autores que, solo con mencionar su nombre, al menos una frase nos viene a la mente. Muchos son los que, incluso, con frecuencia citamos. Pero... ¿realmente estamos disfrutando de todo el talento que ya pasó por este mundo? Seguramente hay muchos escritores desconocidos con mucho que dar al mundo de las letras, pero también son muchos los que ya han dejado su arte en su paso por la vida, y que aún no conocemos. Para agregar un nombre más a nuestra lista de autores favoritos, estas son 10 frases de Fernando Pessoa, tesoro de la literatura portuguesa que, entre la genialidad y la locura, dejó en servilletas arrugadas un infinito repertorio de inspiración:










Pasó por este mundo y nos quedó debiendo más que un libro. A cambio, nos dejó un mar de retazos de arte en letras, escondidas entre pedazos de hojas arrugadas y cuadernos perdidos... con mucho aún por descubrir.



21 jun. 2016

#Citas: gracias a Benedetti

"No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero..." 
Mario Benedetti

Y que allá en el exilio, encuentres lo que tu patria te negó. Nos vemos por el mundo, Meche. 


10 jun. 2016

Cosas que irritan a cualquier apasionado por la gramática/ortografía

Imagen de https://www.tumblr.com/search/ortografía,

No cabe duda de que la buena gramática acompañada de una ortografía impecable, no solo garantizará (en gran medida) la transmisión adecuada del mensaje que queremos pasar, como también hablará muy bien de nosotros. Hay para quien escribir y hablar bien no importe demasiado, hay para quienes sea simplemente una necesidad. Para otros, sin duda alguna, es una pasión. 
Para los que estamos en este ultimo grupo, cualquiera de estas cosas nos resulta realmente irritante:

  1. Leer un mensaje con demasiadas abreviaciones. Esto tendría sentido en el pasado, cuando solo contábamos con mensajes de texto y había que ahorrarlos haciendo que todo entrara en un solo mensaje. ¡Pero tenemos WiFi! 
  2. Textos corridos. Desde un "está bien te llamo" hasta largos párrafos donde no hay comas, puntos ni signos de exclamación o interrogación. Los signos de puntuación tienen un propósito en la vida: ¡que el mensaje sea CLARO! 
  3. Puntos para todo. Poner un punto final en cada frase de una conversación es irritante. Es un diálogo y, a menos de que desees cerrar la conversación con ESA frase... el punto está siendo sobre utilizado. 
  4. Hacen un gran escándalo cuando cometes un error ortográfico. Y no importa lo mucho que insistas en que fue un error de teclas o que se trata de una palabra poco común. Simplemente no lo perdonarán. La ruta hacia la buena escritura es un camino sin fin, no tiene destino. Es, apenas normal, que existan palabras que no sabemos escribir. ¡No es un crimen!
  5. ¡¿No sabes qué significa?! Otro momento de escándalo. Cuando eres un aficionado de las palabras, asumen que debes ser un DRAE ambulante. ¡Es imposible! Por más amplio que sea el vocabulario de alguien, siempre habrán palabras que no conozca. Repito, no es un crimen.
Estas y muchas cosas hacen que cualquier persona que de valor a la ortografía pierda la paciencia. Pero amamos escribir bien, y al final, de todo se aprende. Nuestra lengua es preciosa, ¡empecemos a valorarla! 

24 may. 2016

Venezuela: una vida por dos kilos de azúcar

Cuando, por vueltas del destino, terminamos del lado que no queremos estar: el de la necesidad y la angustia, en el ojo del huracán que es la batalla por la vida y la salud en este país, el desolado y trágico ambiente de un Hospital público se convierte en nuestro día a día y, para quien ve y escucha, termina siendo una película de terror sin fin, una novela dolorosa de esas que nos roban lágrimas (de tristeza, rabia, frustración o indignación) en cada página que pasamos. Los pasillos de cualquier Hospital venezolano son, hoy en día, escenarios de la carencia, la miseria, y una batalla que la muerte (en su mayoría) lleva ganada. Se ve la necesidad, se siente la agonía, y se oyen las experiencias y angustias de quienes, en nombre del amor, dan hasta la última gota de sudor en la arena de un cuadrilátero de boxeo contra un sistema inclemente, insuficiente... un gobierno incapaz y, peor, un pueblo deshumanizado. 
Esta es una de esas historias que no deberían haber existido, que no deberían haber tenido ese desenlace, pero que MENOS AÚN debería quedarse en el olvido, en el silencio, en la aceptación y que, por el contrario, debe ser contada pues solo reconocer el error en que vivimos (y sus consecuencias) llevará a este pueblo hacia la profundísima transformación necesaria.  Esta es una de las tantas historias que refleja la dolorosa e inaceptable realidad venezolana:
Mi hijo me llamó diciéndome que había un bebé al lado de mi nieto que estaba muy mal, necesitaba con urgencia un medicamento porque no estaba respirando bien; me pidió que escribiera por los grupos de Whatsapp y otras redes sociales para ayudar a conseguirlo. Una persona por fin respondió, ¡tenía el medicamento! Lamentablemente la escasez extrema de alimentos y otros artículos de primera necesidad nos han hecho retroceder en el tiempo, y los venezolanos hemos vuelto a utilizar el famoso "trueque" para sobrevivir. La persona que tenía el medicamento pedía a cambio dos kilos de azúcar. A pesar de explicar la urgencia por el medicamento, la persona se negó a entregarlo antes de que le dieran lo que pedía (incluso bajo promesa de conseguírselos después) y realmente era urgente. Horas después recibí la llamada de mi hijo: 'Ya no es necesario mamá, el bebé murió'.  
Un alma privada del derecho más inalienable, el de la existencia. Una familia rota, un futuro masacrado... una luz apagada. Una historia... de tantas. UNA VIDA por dos kilos de azúcar.